SEGUNDA PARTE
CASO 8
UNA SITUACIÓN DE PELÍCULA
En los casos anteriores me he referido a
situaciones individuales que caracterizaban alguno de los problemas
descriptos en el presente texto, en el que nos concentrábamos en la
persona, su problemática corporal, la situación de sus sentimientos y
pensamientos, la patología que caracterizaba este conjunto y esto
inmerso en la realidad social que vivía el paciente citado.
En la situación que voy a plantear ahora vamos a
ver varias patologías de las que ya hemos hablado, acusadas en personas
que se interrelacionan entre sí y veremos como en algunas de ellas las
patologías nacen desde las personas mismas y en otras, a pesar de
nacer de éstas mismas, cómo la personalidad de otros individuos
caracterizados como se los ha descripto en este libro, pueden potenciar
el problema que padece un individuo.
Si bien a través de los años me ha sido normal
atender pacientes que se conocen entre sí ya que es común que entre las
familias y los amigos se recomienden los profesionales, y muchas veces
me ha tocado que se me superpongan los períodos de tratamientos de
personas que se vinculan afectivamente entre sí y haber observado que la
relación entre éstos pasaba a ser parte del problema que los afectaba,
nunca he actuado como mediador entre los pacientes, en todo caso la
información que recibía me servía para entender individualmente la
problemática de cada paciente y actuar en consecuencia.
Sucesivos casos que se interrelacionaban entre sí y
a veces núcleos familiares no siempre simultáneos y otras veces sí, me
han enseñado a entender cómo algunas personas influyen sobre otras a la
hora de soportar el carácter de estas y esto es el motivo del origen del
comienzo de una patología, por supuesto que en la base del carácter de
la persona que soporta el influjo de otra, está la falla de no saber
ponerle límites a la otra , pero también muchas personas necesitan de
otros para llevar adelante sus vidas por lo que a priori parece que la
influencia negativa, ya sea un padre, una madre, marido, etc, no siempre
es tal ya que el hijo, esposa o esposo, etc, son los que se enganchan en
el Inter. Juego del supuesto mal carácter de la otra persona, ya que
este pasa a ser una suerte de tutor en sus vidas, claro está que esto no
justifica el real y mal carácter de las otras.
Existen otras situaciones que no son ni deseadas ni
buscadas por las personas , pero se ven los protagonistas obligados a
participar de ellas por necesidades propias de la vida, y esto
generalmente ocurre en el ámbito laboral donde muchas personas tienen
que acallar sus sentimientos a fin de conservar su trabajo o encontrar
dentro de éste una situación estable que les permita seguir delante de
la mejor manera posible.
De esto se refleja que las relaciones entre las
personas, como lo he expresado varias veces en capítulos anteriores,
surge la expresión de muchos sentimientos y esto se evidencia en el
cuerpo de los individuos. No es difícil cuando uno entra en una oficina
o en un ámbito laboral similar, observando las actitudes corporales,
saber quién es el que manda y quién es el que recibe las órdenes.
Hay situaciones especiales que conjugan personas
con caracteres fuertes que se vinculan entre sí por situaciones que los
reúnen en forma eventual para la realización de algún hecho en
particular. En esos casos la represión de los sentimientos varía en una
forma no tan distinta de aquellos que por cuestiones de necesidad
laboral no les queda mas remedio, en estas situaciones especiales es
cuando se notan las personas que por naturaleza son dominantes, y otras
a pesar de su fuerte carácter pueden parecer dominadas, pero en realidad
lo que están ejerciendo es una paciencia a favor de la convivencia, pero
como veremos en la situación que voy a describir ahora, toda paciencia
tiene límites, pero lo que es interesante para este libro es cuánta
paciencia puede tener un cuerpo en formar un dolor que exprese la
contención de un sentimiento, aunque después el individuo sufriente
estalle en cólera.
Mi vida profesional me ha llevado a ejercer mi
trabajo en distintos países y dentro de éstos circunstancialmente en
distintas ciudades, una vez en una de estas se estaba rodando una
producción cinematográfica que reunía a muy importantes profesionales
del espectáculo cinematográfico, uno de ellos era paciente mío desde
hacía bastante tiempo y tenía un rol preponderante en lo que significaba
la realización de la película detrás de las cámaras, yo había
acompañado esta persona con el tratamiento en todo lo que se llama ,
cinematográficamente hablando, la pre producción del rodaje, situación
que lo tensionaba mucho y producía en él dolores cervicales y ese era el
motivo de la relación profesional- paciente. Como la producción reunía a
importantes actores mundialmente reconocidos de distintas nacionalidades
y del otro lado de las cámaras se encontraban especialistas de las
distintas áreas que habían sido reconocidos también por distintas
producciones en forma internacional a tal punto que entre todos sumaban
varios premios Oscar de la Academia, esta situación era totalmente ajena
para mí.
Si bien al que ahora llamaremos PP, que era mi
paciente inicial, llevaba muchos años en esto esta producción en
especial por el peso de las personas que intervenían , se estaba
transformando en una difícil situación para PP que con su gran
profesionalismo podía conducir la situación, pero en la medida que
avanzaba el rodaje, la frecuencia con la que atendía a PP se hacía casi
diaria en horarios no habituales para la atención de un paciente y
generalmente en lugares que no era precisamente mi consulta, ya que PP
era un paciente desde hacía muchos años y existía una corriente afectiva
entre nosotros quería acompañarlo en todo lo que yo podía. Luego siguió
la atención de otra persona de alta jerarquía en el área de la
producción, esta como era de esperarse aparecía con jaquecas diarias que
le dificultaban el trabajo (del tipo de dolor en casco), era un apersona
habituada en este metiere y muy profesional, por lo que no me sorprendió
cuando me dijo que sus jaquecas existían desde hace muchos años. Como
vemos hasta ahora, los dos pacientes que pertenecían a esta situación
padecían como hemos visto en los capítulos precedentes lo que sus
dolores simbolizaban, uno dolor de cuello porque no podía perder la
cabeza ya que si él la perdía se desmembraba el rodaje, el otro que no
podía parar de pensar para conseguir los objetivos de la producción
tenía dolores de cabeza.
La derivación siguió con la persona que financiaba
la película, a este no le dolía nada pero quería que le hagan masajes
para relajarse, situación a la que no accedí porque no tenía que ver con
mi trabajo profesional y lo derivé a un masajista que se ocupaba de eso,
luego comprendí que el sentimiento de este surgía de los desfasajes
económicos que se producían a lo largo de la película , y como mínimo
pedía que alguien le “mime” su cuerpo para calmar sus tensiones ya que
el producto final él recién lo vería mucho tiempo después que todos los
integrantes de acuerdo al resultado económico final del film y esto en
esos momentos estaba muy lejos.
Los dos pacientes que llevaba hasta ese momento me
estaban absorbiendo mucho tiempo y energía pero la situación me iba
atrapando y empezaba a pensar que en cualquier momento de profesional
pasaría a ser paciente, cosa que por suerte no ocurrió a pesar de lo que
voy a relatar ahora.
Sabía por PP que los dos protagonistas principales
de la película se llevaban pésimo, y eso bajaba como una catarata de
problemas hacia el resto del elenco y la producción, para mí hasta ese
momento resultaba un “cotilleo simpático” que lo guardaba como un
secreto por cuestiones lógicas profesionales, y aunque ahora lo esté
escribiendo no estoy dando los nombres de dichos protagonistas y ha
pasado muchísimo tiempo, ambos eran grandes estrellas de Hollywood,
poseían nominaciones de la Academia y premios Oscar y habían
protagonizado juntos años antes una película que aún hoy es considerada
una joya del cine, pero parece que desde ahí venían sus conflictos
personales, que evidentemente dado su tremendo profesionalismo solo
reflejaron en la pantalla grandes actuaciones.
Uno de ellos comenzó a tener jaquecas, realmente
era una persona muy especial, tenía muchos problemas personales, el
primero era su muy mal carácter por lo que la comunicación entre el y yo
eran casi nula sumado a los problemas idiomáticos, aunque un traductor
simplificaba mi trabajo a la hora de relacionarme con él, pero sus
gestos y su actitud corporal me servían mucho más que el traductor, su
genialidad actoral reconocida aún hoy no por mi sino por los grandes
críticos de la prensa internacional y por los dos Oscar que ostentaba
eran proporcionales a sus actitudes distantes de la realidad que estamos
acostumbrados a vivir, su popularidad no le permitía ni siquiera , salir
a la calle en la inmensa mayoría de los países del mundo . No era
extraño que una persona con la concentración que tenía para sacar tan
diversos personajes que lo hacían parecer tan distinto unos de otro, le
dieran dolores de cabeza, su cabeza y su cuello cumplían con todas las
pautas del típico dolor de cabeza en cuadrante, se sentía bastante
contento a la hora de atenderse y hasta parecía agradecido a pesar de su
increíble actitud intolerante, pero me aprobaba porque yo le daba una
solución, creo que en su casi indescifrable manera de pensar existía el
código que solo aprobaba aquello que daba resultado, no existía persona
en todo el rodaje que no tratase de escaparle a su presencia, por lo que
atenderlo requería para mí un gran esfuerzo no solo por el trabajo que
significaba la atención en sí, sino la tensión que generaba saber que en
cualquier momento se iba a poner a discutir con alguien. A esta altura
para mí ya era obvio quién era la piedra de la discordia en la dupla
actoral y quién era el que ejercía el arte de la paciencia, sólo estaba
esperando que me avisen en qué momento iba a tener que atender al otro
gran talento porque veía venir que la situación iba a quebrar la
voluntad que estaba poniendo para sostener la paciencia para aguantar al
actor malhumorado, por lo que sabía que tarde o temprano una
sacroileítis estaría en mis manos.
PP sabía y respetaba mucho sobre mis estudios
sobre técnicas corporales y la relación de éstas con los sentimientos
,ya que él lo vivía en su propio cuerpo, fue entonces cuando le dije que
tarde o temprano el otro actor iba a sufrir una lumbalgia, lo único que
me comentó con resignación fue que ojalá sea luego que terminemos la
película, me guardé para mí para no preocuparlo que el dolor lo iba a
querer compartir con todos y seguramente iba a ocurrir antes de que
termine el rodaje.
Ya me había acostumbrado a que la atención que
realizaba en estas personas fuesen en horarios muy atípicos y en lugares
poco cómodos para mi trabajo, como eran casi siempre los trailer de
filmación, que en el caso particular de las estrellas cuentan con una
cama que me servía de camilla, por lo visto el tolerante actor no quiso
ser menos y desató una sacroileítis un sábado a última hora cuando
realizaba las últimas escenas que le correspondían a él en el film y
luego se marcharía a su ciudad para comenzar con otro rodaje de gran
importancia.
Esta sacroileítis por la forma en que se dio y
ahora relataré nos quiso dejar claro a todos los participantes no solo
que se iba por cuestiones lógicas y contractuales, sino que también se
iba harto y dolorido.
Cuando me llamaron, me avisaron que RJ estaba con
molestias lumbares y se estaban realizando las últimas escenas,
pidiéndome si me podía acercar al set de filmación, por el supuesto caso
que el dolor le impidiese terminar estas pocas horas que le quedaban de
un trabajo de varias semanas. En esa época no existían los teléfonos
móviles por lo que en el trayecto desde mi casa al lugar de filmación
que era un área de la ciudad que había sido acordonada con el permiso de
la alcaldía para la filmación del evento, nadie me podía informar cómo
iba evolucionando , aunque tenía la certeza que cuando llegara aunque
sea por aliviar su dolor debía atenderlo cuando terminara su trabajo.
Cuando llegué al lugar había el lógico revuelo de
curiosos que querían ver a las estrellas internacionales, cosa que me
dificultaba el acercamiento al lugar, aparqué mi auto donde pude,
atravesé el numeroso grupo de curiosos y alcancé a ver un asistente de
producción al que le pude avisar quién era y qué venía a hacer, me
sorprendió la cara de alegría inmensa que se produjo en él, tomó su
handy por el cual avisaba llegó, llegó!!.
Me pareció excesivo tal recibimiento me tomó de un
brazo y mientras me gritaba rápido me conducía al lugar que estaba RJ, ,
me encontré de repente en el medio de una escena ambientada varias
décadas atrás con RJ metido en un auto antiguo comentando con voz de
sufrimiento “de aquí no me saca nadie”, personalmente no había visto
nunca a RJ y me sorprendió conocerlo en esta situación que ya se tornaba
surrealista para mí. PP me dijo ayúdame con esto, cuando me acerqué al
automóvil RJ no podía salir de él por el dolor que sentía por lo que fui
yo el que intentó buscando posiciones funcionales , ayudarlo a salir de
éste, en ese momento descubrí ya que sólo lo conocía a través de
filmaciones que era un individuo de más de 2m de altura, lo cual me
dificultaba extraer sus larguísimas piernas de los pedales del auto.
Una vez superada la surrealista presentación de mi
paciente y habiéndolo colocado en la cama de su trailer comencé a
trabajar su sacroileítis , es obvio que yo no soy adivino, estaban todas
las circunstancias dadas para que el quiebre de su voluntad ocurra pero
nunca imaginé, y esa fue mi sorpresa, que iba a ocurrir de una manera
tan exagerada a la vista de la mayoría de los integrantes y generando el
problema de detener la filmación en los últimos momentos.
En la medida que lo atendía comenzó a hablar
conmigo, hablaba un perfecto español por lo que la comunicación entre
ambos podía ser muy fluída, comenzó diciéndome que necesitaba que le
alivie el dolor para poder terminar las escenas, su sacroileítis era muy
típica. Con algunas maniobras muy directas de acomodación de las cadenas
musculares, realineación del sacro y crioterapia (terapia por el frío)
esto último lo utilizo casi siempre en las emergencias, al cabo de casi
una hora con mucho menos dolor y bastante aliviado volvió a su trabajo y
lo culminó, mientras yo me quedé expectante por si me volvía a
necesitar.
Al día siguiente se hizo un almuerzo de despedida
en una casa de campo, porque esa misma noche RJ viajaba, fui a la
despedida y también a atenderlo para que pueda irse lo mejor posible,
cuando me encontré con él se sentía prácticamente curado, yo sabía que
mi trabajo tenía que ver con eso pero más sabía aún que lo que lo había
mejorado era terminar con la situación que lo tenía sobrecargado. De más
está decir que el otro actor no había sido invitado a la despedida, ni a
él tampoco le interesaba ir..
Cuando volví a atender a RJ, lo hice con mucha más
tranquilidad y por tiempo más prolongado que nos permitió conversar
bastante, se mostró muy agradecido por lo que había hecho por él y sin
saber él lo que yo pensaba de la situación, casi con inocencia me
preguntó si el estrés de los últimos días podía tener que ver con un
problema que lo registraba como algo traumatológico, le comenté que sí
pero no quise profundizar en eso ya que no volvería a verlo y no era
bueno dejar a medias la interpretación de cómo canalizó sus sentimientos
y sus problemas de espalda.
Me invitó he hizo hincapié en que cuando pase por
la ciudad en la que él vivía lo visite y que sería muy bien recibido,
era una persona diametralmente opuesta al otro actor y eso no lo hacía
menos talentoso ya que ambos tenían el mismo reconocimiento y los mismos
galardones.
Todo esto que he relatado tiene la intención ya que
ha participado gente de fama mundial en una situación tan especial, como
lo es el rodaje de un film, de ser el reflejo de la realidad, la que
también ocurre en gente en la que comúnmente se cree no tiene problemas
por su holgada situación económica y su popularidad.
Esta misma realidad ocurre a diario en muchos
ámbitos de trabajo y hasta en muchos hogares, la Inter. Relación del
carácter de los individuos influye sobre el estado de ánimo de los demás
y creo que esto no es una novedad, pero como vimos recién cuando las
cosas no se expresan como corresponde, terminan siendo los cuerpos los
que se terminan expresando por las personas y aquí vemos cómo quien
tenía la responsabilidad de organizar y dirigir la situación fue el
primero en empezar a expresar su dolencia a través del cuello, que como
vimos es la comunicación primitiva de mantener la cabeza en su sitio .
Cuando la situación general comenzó a desestabilizarse no fueron pocas
las veces que PP a partir de sus problemas cervicales tuvo síntomas de
vértigo y mareo que no reflejaban otra cosa que, la inestabilidad que
provocaba la situación atravesaba su cuerpo. La persona encargada de
coordinar que no falte nada dentro del film sufrió dolores de cabeza
caracterizados en forma de casco que no hacía más que expresar la
presión que generaban sus ideas para solucionar los inconvenientes del
día a día. El huraño actor que padecía dolor de cabeza en cuadrante y
sabemos que tiene que ver con una intensa actividad intelectual, expresó
su concentración en su trabajo de esa manera y la paciencia ejercida
por el coprotagonista quebró la voluntad de este con la característica
sacroileítis , pero lo hizo en un momento tan especial que le dejó claro
a todo el entorno que su voluntad tenía un límite para aguantar la
estresante situación y cuando todos corrimos detrás de él se recuperó
más rápido de lo que habitualmente hubiera esperado y terminó su trabajo
con gran profesionalismo.
Esto lleva a la reflexión de que si observamos el
entorno de la gente que nos rodea habitualmente y con la cual tenemos
intereses comunes ya sean afectivos o materiales, o lo que es muy común
ambas cosas a la vez, hay patologías corporales que parecen engarzar a
las personas a través de lo que estas expresan y lo que las personas no
se atreven a expresar con sus propias palabras a través de un diálogo.
Es más lo que aguantamos y soportamos de nuestros
sentimientos hacia adentro, que lo que comunicamos hacia fuera
verbalmente de éstos, por lo que podemos decir que existen las
“confesiones del cuerpo”.
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